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viernes, 10 de septiembre de 2010

El Navazo, un agrosistema tradicional de Sanlúcar de Barrameda

El Navazo: un ejemplo de Patrimonio Rural
Rubén Sánchez Cáceres
Terralia, ISSN 1138-6223, Nº. 48, 2005, pags. 48-54


En multitud de ocasiones, el medio rural ha sido presentado como una sociedad estancada culturalmente. En contraposición se nos presenta el medio urbano donde monumentos, bibliotecas y museos son muestras de la conservación del patrimonio cultural colectivo. Sin embargo, el medio rural suele albergar culturas locales endémicas que combinan patrimonio etnológico, arquitectónico y natural. Culturas que nos hablan de la relación entre el hombre y el medio natural, transmitidas de generación en generación y en muchas ocasiones olvidadas por la nuestra


Como ejemplo gráfico tenemos el de los navazos, un sistema de cultivo tradicional y casi exclusivo de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), que consiste en huertas en forma de cubeta que permite el riego autónomo (por ascenso capilar) con agua del subsuelo. Tiene su fundamento físico inverso al empleado en el "enarenado" de Almería y su práctica se generalizó en la comarca gaditana durante el siglo XVIII.


El sistema apunta a ser de origen árabe, presentando diversas características que se describen en el paisaje rural del mundo andalusí: asentamientos con una organización económica primordialmente agrícola, generalización de la horticultura de regadío. Policultivos demandantes de trabajo continuado, la no dependencia de señores de rentas y sistemas de gavias interconectadas son otras de las características diferenciadoras que apuntan al origen andalusí (Antonio Malpica, 1995).



Según la etimología del nombre, hay quien sostiene que la palabra "navazo" proviene del vocablo árabe nevaa o nevat, que significa manar agua. Otra teoría, menos apoyada, argumenta que viene del euskera "nava", que significa "llanura pantanosa entre montañas". Las primeras noticias escritas que se tienen sobre la existencia de navazos son del siglo XVI y sabemos que en el XVIII se promovió su implantación, para contener el alarmante avance de las dunas que se formaron desde la playa del Espíritu Santo hasta Bonanza.


El medio natural original, en este caso, es fácil de contemplar actualmente y sería idéntico a la orilla opuesta de la desembocadura del río Guadalquivir (Parque Nacional de Doñana). Un sistema de dunas de arenas silíceas muy estériles sobre una llanura arcillosa muy impermeable que evita la infiltración del agua.


La integración de la actividad humana en el medio llevó a la creación de huertos sobre una planicie cavada en profundidad para acercar las raíces al agua del subsuelo. No era por tanto necesario regar más que en el estado de plántula, que se hacía a mano con jarras. Una vez desarrollada las raíces, el agua, que ascendía por capilaridad, mantenía una zona con un grado de humedad óptimo para el desarrollo de las plantas cultivadas.


Las arenas procedentes de la construcción del navazo se depositaban en el perímetro, constituyendo los "bardos" a modo de cortavientos, en los que se plantaban frutales para su contención. El límite de la finca lo constituía "el vallao", un seto a partir de yucas y chumberas que evitaba la entrada de personas y animales. La vivienda estaba integrada en el navazo (choza) además de gallinas y animales que ayudaban en las labores.


A los pies del bardo, una zanja o gavia rodeaba (y a veces cruzaba una o varias veces) la planicie cultivada con el fin de recoger el agua en años lluviosos, depositándola en una poza o caja de mampostería. De ésta salía un conducto que la vertía a la playa cuando sobraba. La gavia se protegía con cañaverales que dividía el terreno en cuarteladas y en algunas de ellas se construía un "tollo" de forma cónica ensanchando la gavia para abastecer de agua y comprobar el nivel.


Resulta curiosa la observación que realiza Juan Sánchez en el Seminario de agricultura y artes en 1799:
"El que no esté acostumbrado a ver y observar semejante clase de cultivo en arena pura tendrá por ilusión cuanto se diga acerca de su conversión en terreno abundante por medio del abono y la laboriosidad de aquella clase de labradores", y también apunta "Los abonos son en todo conforme a los que acostumbran a las demás tierras, exceptuando el que no emplean arados, sino azadas para las labores y jamás dejan de producir sin necesidad de otro descanso que el preciso para el estercolado".


Se requería, según el mismo autor, de primaveras húmedas sin exceso, estío y otoño moderados, con un invierno abundante de lluvia. El navacero tenía que realizar una serie de labores de acondicionamiento y mantenimiento, retirando tierra con ayuda de animales de tiro hacia el bardo en los años de sequía, o a la inversa en años de lluvia, manteniendo siempre la superficie del terreno a una distancia constante del nivel freático.


Los navazos más valiosos eran los que se encontraban situados a pie de playa, ya que los flujos de las mareas hacían que el nivel del agua subiera y bajara cada 12 horas, realizando un riego y siendo más beneficioso para las plantas además de tener desagüe al mar. En estos, la Enciclopedia Universal Espasa- Calpe de 1929, describe la importancia que presentaba en aquellas fechas, transcrito de José Antonio Caballero en su Guía de Sanlúcar de Barrameda:


" .. toda clase de hortalizas, pero de una magnitud tan monstruosa que admira, y de un sabor tan delicioso y calidades tan suaves que agradan infinito (...). Bien es verdad que consumen infinito estiércol y se esmeran mucho en cuidarlos. Las ganancias que produce este cultivo son considerables. Media aranzada de hoyo de navazo, bien cuidado por el dueño, mantiene su familia y da ocupación a varios jornaleros".


El navazo presentaba unas propiedades térmicas particulares, semejantes a las de un invernadero, aunque de forma atenuada. El bardo, debido a su inclinación, muy perpendicular a los rayos del sol, aprovechaba al máximo su radiación. Además, resguardaba el interior de los vientos de levante y poniente, con lo que se conseguía una producción temprana y abundante.


Los principales cultivos hasta la década de los 70 eran coliflores, papas, maíz, sandía, melones, frijones, lechugas, habas, tomates, y ocasionalmente pimientos. Estos cultivos estaban regidos tradicionalmente por el ciclo de la papa, muy apreciada en la zona hasta la actualidad. La superficie se aprovechaba al completo con la plantación en los bardos de cebollas, calabazas, sidra, membrillo, cepas y algunos frutales, como ciruelos, damascos y albérchigos, que favorecían la contención de las arenas de los bardos.


Una técnica de cultivo muy empleada era la llamada "cultivo en trama" consistente en realizar una cavidad en superficie de unos 10 cm de profundidad donde se depositaba la "priva" mezclada con restos vegetales destinada a la fertilización de cuatro plantas dispuestas alrededor. En el caso de la papa la cavidad era más pequeña y solo se le colocaba una planta.


Otra curiosidad era la disposición de la cochinera cavada en profundidad y construidas con un muro de contención. Tras engorde, cuando el nivel de estiércol subía al límite, se realizaba la matanza y utilizaba la cama para la fertilización de los cultivos.


El navazo además se comportaba como una unidad de explotación integrada y diversificada, siendo habitual hasta los años 30 tener más de una vaca, becerros, cerdos, y otros animales en cada unidad familiar. Su producción se destinaba al mercado local y el autoconsumo era escaso (Cristina Cruces, 1994). Lo que sí sabemos es que los navaceros constituían una clase social muy trabajadora, cualificada y de cierto poder económico que ha solventado diferentes crisis productivas. La primera crisis ocurrió en los años sesenta como consecuencia de la mecanización. El empleo generalizado de la bomba hidráulica hizo que su antiguo sistema de riego ya no fuera tan ventajoso. La rentabilidad del antiguo navazo queda en entredicho y los navaceros dieron respuesta con diferentes estrategias: ampliando la superficie de cultivo con la ocupación de la franja comunal en La Colonia, allanando los bardos, creando cooperativas e incorporando los avances técnicos. En una segunda crisis en los años setenta y ochenta, el navacero ha necesitado intensificar aun más su producción para poder dejar a más hijos con medios de producción propios. Como consecuencia de esta intensificación, tenemos la floricultura y horticultura intensiva que vemos hoy en día en la zona.


La puesta en valor de la cultura del navazo, así como el ingenio de los navaceros para aprovechar el medio natural del que disponía, cobra cada vez más importancia en la revalorización de lo rural también como un patrimonio cultural, que describe la relación histórica y actual entre el ser humano y el medio físico.


El navazo podría jugar también un papel importante como ejemplo de agrosistema mediterráneo, caracterizado por su diversidad, y que puede contribuir al diseño de nuevos sistemas productivos alternativos a un modelo industrial cada vez menos querido. El legado de cada generación anterior implica una "dependencia histórica" de la dirección tomada en cada momento con una enorme responsabilidad no solo en términos de conservación sino de desarrollo (Tello, E. 1999). En la actualidad, la presión urbanística es fuerte debido al alto valor del suelo que ocupan (primera línea de playa). La carencia total de reconocimiento como patrimonio rural hace que estén desapareciendo rápidamente. Se hace necesario actuaciones encaminadas a su estudio, puesta en valor y posterior conservación de este sistema de cultivo que presenta una entidad propia merecedora, sin lugar a dudas, de su conservación.


Existen diferentes modelos de conservación perfectamente aplicables a este caso, existiendo redes regionales de desarrollo rural que cuentan entre sus objetivos con la puesta en valor y uso del patrimonio rural. Se muestra el mundo rural como mucho más que la mera obtención de una producción. Y es sin duda una innovación más que un arcaísmo el explorar las rentabilidades sociales, culturales y ambientales que puede generar el patrimonio rural (Roman Fernandez, 1999).



• Glosario de terminología

Bardo: Talud que rodea a la planicie de cultivo donde se acumulan las arenas retiradas para alcanzar el nivel freático.
Vallao: Situado en la parte superior del Bardo y constituido por un seto de Yucas y Chumberas, es una barrera que impide el acceso de personas y animales al navazo.
Gavia: Canal destinado a la recolección de las aguas sobrante de lluvia que se conducían a la poza.
Tollo: Ensanchamiento de la gavia en forma de cono donde aflora el agua de la capa freática a modo de balsa.
Poza: Fosa de mampostería situada en el centro del navazo, donde se recolectaba el agua de las gavias para su posterior evacuación a la playa o a otro navazo más cercano a esta.
Aranzada: Unidad de superficie que en la localidad equivale a 4.751 m2
Privá: Lodos procedentes de las fosas asépticas de las viviendas.


Bibliografía


Cruces Roldan, C. [1994] Navaceros, "Nuevos Agricultores" y Viñistas. Las estrategias cambiantes de la agricultura familiar en Sanlúcar de Barrameda. En: Ed. Ministerio de cultura.

Cruces Roldan, C. [1997] Agricultura y sociedad en Sanlúcar de Barrameda. Un modelo de evolución reciente en la estructura social agraria gaditana. Demófilo Nº 24 pp. 169-209.

Enciclopedia Universal Espasa-Calpe. [1926] Tomo 53 pp. 1411.

Malpica Cuello, A. [1999] El paisaje del mundo rural andalusí. Bases descritas para su análisis. Patrimonio Histórico boletín nº 27 1999 pp. 146-153.

Palenzuela Chamorro, P. [2000] Guía para la puesta en valor del patrimonio del medio rural. Ed. Conserjería de Agricultura y Pesca. Junta de Andalucía.

Fernández-Baca Casares, R. [1999] Patrimonio histórico, cohesión social e innovación. Patrimonio Histórico boletín nº 27 1999 pp. 118-123.

Sánchez Cisneros, J. [1799] Observaciones sobre los navazos de la Ciudad de S. Lucar de Barrameda. Seminario de agricultura y artes dirigido a los párrocos Nº 146 1799 pp. 241-244.

Tello, E. [1999] La formación histórica de los paisajes agrarios mediterráneos: una aproximación coevolutiva. HISTORIA AGRARIA n.º 19 · 1999 · pp. 195-212

4 comentarios:

  1. Estupendo artículo: claro y educativo. No tenía ni idea de su existencia. Ha sido un placer leerlo. Enhorabuena al autor por tener la iniciativa de escribirlo y la capacidad de exponerlo tan magníficamente.

    Ahora mismo voy a poner un enlace a este artículo en la biblioteca del Centro de Estudios de la Costa Noroeste de Cádiz.

    Gracias José Mª por "rescatar" este artículo para que lo podamos conocer más personas.

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  2. Gracias sobre todo al investigador y amigo Ruben Sanchez Caceres ,que ha tenido la amabilidad de colgar uno de sus muchos articulos en esta pagina.Aprovecho para recomendarte su propio blog:
    http://agroecologiasanlucar.blogspot.com/

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  3. Entonces le felicitaré personalmente en su blog.

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